Primer Encuentro Americano contra la Impunidad
20 al 21 de junio del 2009
Caracol IV: "Torbellino de nuestras palabras"; Morelia, Chiapas, México


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Primer Encuentro Continental Americano
contra la Impunidad y por la Justicia Autónoma


Almudena Bernabeu

Que tal buenas noches, gracias, yo quiero dar las gracias en primer lugar a las personas que me han invitado, a Beatriz Aurora por su entusiasmo y su persistencia, mas aún que la mía y por supuesto al Caracol Morelia y a la Junta de Buen Gobierno por su hospitalidad; para mi ésto es pues un sueño de hace muchos años y la posibilidad de que se materialice gracias a Beatriz y a los compañeros son un lujo, pero luego doy envidia allá a los compañeros en Estados Unidos y en España.

Yo he cambiado tres veces, voy a ocupar menos de 10 minutos yo creo, y he cambiado tres veces de idea respecto a lo que les quiero decir, así que a estas alturas me va a salir un popurrí de lo que llevo pensando y mucho he venido modificando de conversaciones. Ha sido un día largo pero muy bonito y muy interesante y he tenido conversaciones con muchos de ustedes y por eso ya no sé, he tirado todos los papeles, entonces voy hablar solo de lo que creo siento en estos momentos y lo que siento y por lo que creo que he venido pero que quería decírselos, es hacérselo en seguida.

Yo he venido a México, en este contexto a Chiapas en esta ocasión, a aprender, para serles francos una realidad que a pesar de la proximidad geográfica y de la proximidad histórica e incluso del trabajo cuando les cuente un poquito qué hago, cómo lo hago, no he tenido la oportunidad ni, conozco compañeros en México y conozco el esfuerzo de muchas organizaciones, de muchos sectores en México, pero nunca he tenido trabajo directo. Así que vengo, venía a aprender y a informarme de la situación actual que considero grave de lo que me han venido contando amigos y familiares y compañeros, y eso espero sacar de aquí; mejor y más legítima información de cómo poder echar una mano.

Lo que yo vengo haciendo, y casi, fíjense que es muy curioso por que no estaba preparado que yo hablara después de Doña Silvia, pero es perfecto, ya les voy a contar por qué, justifica casi con sus palabras mi trabajo. Yo hago esos casos, que a veces uno, dice un amigo, mi profesor, que se vive entre el fracaso y la esperanza, de eso, la comunidad zapatista y posiblemente las personas en México y las que estamos aquí y ustedes saben más que yo. Pero es verdad, yo hago un trabajo en el que uno se levanta un día con con el entusiasmo y con esperanza de que va a cambiar, con uno de estos procesos uno de estos casos, la vida de alguien y al día siguiente se levanta pensando, somos unos irresponsables que tenemos una gran, un gran peso, una gran responsabilidad; que a veces son los sentimientos, los recuerdos, son las peores experiencias que han tenido los humanos en un momento largo de su vida, en un tribunal o en manos de abogados o delante de un juez. Y a veces no nos damos cuenta del dolor, del deterioro, o de la melancolía que la falta resultados, o la falta de éxitos, no se si la palabra éxitos se pueda utilizar en este contexto, pero lo que eso causa en los procesos que yo llevo, que supongo que ya lo habrán supuesto, son procesos por violaciones de derechos humanos a todos los niveles, no sólo los más tradicionales que conocemos como derecho a la vida, o el derecho a la integridad o también derechos económicos y sociales, aunque están muy muy muy en una fase muy prematura para poder llevarse a tribunales. Eso lo hacemos en tribunales norteamericanos, en tribunales españoles, en altas instancias, quizás por eso más complejas y más reticentes, pero bueno la idea es proteger a los individuos, contra individuos responsables de estas violaciones, víctimas de tortura y crímenes Lesa Humanidad, genocidio.

Los casos, aunque no voy a entrar a la parte aburrida y menos a estas horas, los casos podemos hablar, yo estoy aquí mañana todo el día y a su disposición, son casos que han, que es donde yo tengo el corazón, pero los que yo hice han sido todos y casi todo un poco en toda latinoamérica. Empezando por abajo para arriba, Chile, yo no he trabajado en el caso de Paraguay, pero hablaba con Martín antes, se hizo un caso similar en Parguay, Argentina si que he trabajado, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua sólo por ser precisa, Perú y Colombia con el paramilitarismo.

Y bueno la idea o la esperanza es, bueno yo tengo que defender y defiendo porque soy una creyente absoluta de que estos casos, primero han evolucionado mucho y segundo no son soluciones definitivas, pero son posibles o son instrumentos válidos, para soluciones más a largo plazo, creo que contribuyen. Y por lo que decía que Silvia debería justificar mi trabajo, es porque una de las críticas más acérrimas al caso que hemos hecho, y yo misma me lo pregunto, es, se utiliza para decirnos estos casos sólo tienen valor simbólico como algo negativo para eliminarlos y para desacreditar en cierto modo, los recursos o los esfuerzos, no solo míos y los de mis representados y de gente como ustedes puestos en estos casos, si uno se va a casa, yo me voy a casa pensando que puñetas estamos haciendo y qué efectividad tiene lo que estamos haciendo. Entonces con los años de trabajo, casi que hago más de 10 años haciendo este trabajo, me he convencido de que la capacidad de informar, de denunciar, y no sólo la denuncia estructurada o la denuncia más coordinada, cuando uno tiene, como ha ocurrido con el movimiento zapatista, esa base de apoyo, por supuesto ha sido fruto del trabajo, pero cuando se trata de individuos, a veces los cauces para denunciar han sido pocos o ninguno y entonces estos procesos se han convertido en ese cauce donde poder formalizar o poder aglutinar la historia de muchos, a través de la historia de uno sólo, por ejemplo. Eso es un poquito la base detrás de lo que es un crimen de Lesa Humanidad.

Y lo que yo descubrí a lo largo estos procesos, que lo ha dicho Silvia tan perfectamente, que voy a tener que citarla porque si no es abuso de amistad, pero es esa capacidad de estos procesos y de ese valor simbólico de adentrarse en los seres humanos y de hacerles entender bien las realidades de otros y concienciar a los de fuera por supuesto, pero también mucho a los de dentro para entender mejor sus propias realidades, porqué pasaron las cosas en sus casas y quiénes eran los que estaban detrás y cuales eran los intereses reales para, a veces quitarles tierras o para matarles a sus hijos o cuales. Y definitivamente el conseguir que se produzca acción, que es lo más difícil quizá, para sacar de los seres humanos y es que nos organicemos, no nos peleemos y actuemos de manera más o menos coherente y conjunta. Así que bueno, no he venido a defender el trabajo, he venido a brindarlo como una alternativa, creo que válida, y de la que podemos hablar a largo plazo. Ojalá que pudiera echar una mano a México a su realidad, y si no son todas, alguna parte, aunque sea chiquita porque es un instrumento válido en la lucha contra la impunidad que ha variado mucho, que ha evolucionado como digo y en el que esto, el estar en contacto con la gente en el país, con la gente que de verdad está sufriendo los procesos de impunidad o las injusticias y la gente está necesitando en comunicación con los que estamos fuera, suponiendo, creo que es la clave este tipo de encuentros. Muchísimas gracias y hasta mañana.

 
 

 
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