Primer Encuentro Continental Americano contra la Impunidad y por la Justicia Autónoma
Humberto Miranda. Cuba
Buenas tardes a todas y a todos.
Mi nombre es Humberto Miranda, vengo de Cuba, por supuesto regreso a Cuba en cuanto termine de aquí, yo no soy de los cubanos que se queda afuera.
Quiero hablar a título personal porque me parece que una de las revoluciones que tenemos que hacer, es impedir que hablen por nosotros, impedir que otros hablen por nosotros y para eso, no nos podemos poner a hablar en nombre de nadie. Quiero que comprendan primero, que esto es una intervención a título personal. Me encontraba trabajando aquí en México, escuché del encuentro y decidí venir para hablar de un caso que toca a casi a todos los cubanos y las cubanas. No tengo una orden expresa de mi gobierno, ni del partido, ni de ninguna institución. Lo estoy haciendo porque sencillamente me nace hacerlo y porque me considero revolucionario y revolucionario por cuenta propia.
La otra cosa que quiero pedirles es un poquito de indulgencia, en primer lugar porque es difícil que un cubano sea breve. Todos conocemos y todas conocemos a uno que decía que iba a ser breve y estaba ocho horas en la televisión. Yo no voy a estar ese tiempo pero tal vez un poquito mas de diez minutos, así que les pido disculpas.
Yo soy hijo de una señora pobre, bien humilde, a quien la revolución que se producen en 1959 en Cuba, y que se tuvo que producir porque en el año cincuenta y siete, nos dimos cuenta que no tenemos país, porque que un marín americano se trepó encima de la estatua de José Martí, el héroe más importante de Cuba y se orinó y no pasó nada. Y no hubo una sola autoridad, eso fue un acto impune y para poder lavar esa mancha tuvimos que hacer una revolución como la que se produjo en 1959. Esa revolución le permitió mi madre, que era una mujer pobre, educar a cuatro hijos, mandarlos a la escuela, hacernos universitarios, formarnos, sin tener que pagar, sin tener que prostituirse, sin tener que dar su cédula electoral a cambio de determinado privilegio y mantener su condición de persona humilde pero con una vida decorosa.
Y recuerdo que en 1976, yo tuve que acompañar a un amigo mío del colegio, Carlos Alberto Cremada, porque que su padre era piloto de Cubana de Aviación, la línea aérea nuestra y falleció en la voladura de ese avión de Cubana, el 6 de octubre de 1976, cuyo autor intelectual se llama Luis Posada Carriles. Una persona que en los tiempos que yo crecí en esa revolución en Cuba, enlutó a muchas familias cubanas, enlutó a familias en Venezuela, enlutó a familias en Centroamérica y preparó atentados, preparó actos terroristas, que no sólo afectaron a Cuba, sino que afectaron también a América Latina. Pero no sólo afectaron a cubanos, un turista italiano que estaba en Cuba en un hotel, en 1994, murió por un bombazo que explotó en un hotel y el autor intelectual quien sufragó todo eso se llamó Luis Posada Carriles. En una cumbre iberoamericana que sucedió en Panamá, se descubrió y se denunció un atentado que tenía preparado Luis Posada Carriles contra un auditorio de la Universidad de Panamá, donde Fidel Castro iba a ser una intervención, eso se denunció. Posada Carriles sencillamente siguió libre.
Posada Carriles fue denunciado, que estaba entrando a Estados Unidos después de haber paseado por toda América Latina y hoy se encuentra libre en Estados Unidos, camina libre por las calles de Miami y de hecho tiene el amparo del gobierno norteamericano, porque el gobierno de Venezuela ha emitido orden de extradición por los delitos que cometió en Venezuela, pero el gobierno de Estados Unidos reiteradamente, incluso este gobierno de cambio y democrático de Barack Obama, emite órdenes cautelares que impiden que se ejerza el derecho de extradición contra Posada Carriles.
Mientras esto está sucediendo, la revolución cubana, que hizo que mi madre pobre tuviera cuatro hijos y los pudiera formar en el contexto que les estuve hablando, tuvo que defenderse. Y una de las cosas que hizo la revolución y que sigue haciendo, estoy convencido de eso y que lo seguirá haciendo, fue enviar revolucionarios a meterse dentro de las filas de las bandas terroristas que están en Miami y que preparan atentados terroristas contra Cuba. En 1998 el gobierno cubano en un gesto de buena voluntad, le ofreció información al gobierno del presidente Clinton, sobre actos terroristas que se estaban fraguando dentro de territorio de Estados Unidos y que además iban a afectar a ciudadanas y ciudadanos norteamericanos. En vez de poner en la cárcel y aplicar la justicia contra esta gente, el gobierno de Estados Unidos persiguió la fuente de información y resultado de eso, hay cinco cubanos, cinco jóvenes cubanos, que fueron puestos prisioneros en un juicio totalmente imparcial, injusto, politizado, con penas exageradas.
Dispersados por el territorio norteamericano y durante 10 años, en primer lugar se han violado todos sus derechos, su familia, se les impide la visa para entrar a los Estados Unidos, se le impide que se vean, se les ha obstaculizado todo el proceso judicial. Hace unos años, hay una parte del proceso judicial en Estados Unidos que pasa por un circuito de jueces de Atlanta, que encontró justificable las apelaciones que estaban haciendo los abogados que están siguiendo el caso y determinó que había que celebrar un nuevo juicio, que había que poner en libertad a estos cinco cubanos y esa decisión fue sensillamente revocada.
Ha seguido un proceso de apelaciones bien complejo y bien difícil y recientemente, hace unos días, el gobierno democrático de cambio progresista de Barack Obama, ordenó la suspensión de todas las apelaciones a estos cinco cubanos que están injustamente presos y encarcelados en los Estados Unidos. La primera cosa, es que aquí hay dos sistemas y dos lógicas totalmente contrapuestas que están en disputa, porque Cuba no cabe en los parámetros democráticos occidentales, sencillamente, y aquí justifico mucho de lo que se dice en la prensa que en Cuba se han suprimido las libertades, porque se suprimió la libertad de explotar el trabajo de otros y yo creo, yo estoy dispuesto a defender eso, creo que esos cinco muchachos que están presos en Estados Unidos, están defendiendo el derecho a que no nos exploten, el derecho no quepamos en una racionalidad del mercado, en una racionalidad que nos conduce al consumo, al sueño de la televisión de que todo mundo tenga BMW en su casa, a costa de explotar el trabajo de los demás.
Yo repito que en primer lugar, esto lo hago a título personal, creo que es una campaña y si la vamos a hacer, hay que hacerla a título personal, porque es la injusticia que nos toca a todos y a todas. Y agradeciéndoles el tiempo y la indulgencia que me hayan permitido extenderme, quiero terminar con una cosa. Hace muchos años un joven revolucionario cubano Rubén Martínez Villena, escribía un poema de versos encendidos, que creo que debemos compartirlo y decía:
Hace falta una carga para matar bribones
para acabar la obra de las revoluciones,
para vegar a los muertos que padecen ultraje,
para limpiar la costra tenaz del coloniaje,
para que nuestras republicas se mantengan de si,
para cumplir el sueño de marmol de (Bolivar, Zapata y) Martí
para que nuestros hijos no mediguen de hinojos
la patria que sus padres (y nosotros) le legaron de pie.
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