Primer Encuentro Continental Americano contra la Impunidad y por la Justicia Autónoma
Magdalena GarcÃa Durán, San Salvador Atenco, México
Muy buenas tardes a todas y todos, compañeros y compañeras. Le doy gracias al IV Caracol, que me haya aceptado compartir mi vivencia de lo que yo pasé. Yo fui vÃctima de lo que sucedió en San Salvador Atenco, pero como ustedes saben yo no sé leer ni escribir, yo nada más tengo un apunte de lo que me sucedió.
Para empezar con un antecedente de lo vivido. Yo soy indÃgena Masahua, mi lucha es el reconocimiento de los indÃgenas de los que vivimos en la Ciudad de México; es para los niños que siempre están cerradas las puertas en las escuelas por no saber hablar bien el español; es por una vivienda digna, es por los que no cuentan con una vivienda digna; es por un espacio donde nosotros trabajamos porque soy activista del comercio en vÃa pública para sobrevivir.
Pero del 1996 cuando los compañeros de Chiapas, los indÃgenas, los hermanos indÃgenas zapatistas que tomaron conciencia del buen ejemplo de nuestros abuelos, los buen ejemplo que han dejado nuestros abuelos, me unà con esa lucha porque yo soy indÃgena. Ellos nos han dado un ejemplo tan importante de cómo construir la dignidad y a través de eso, mi delito fue eso. Cuando fui a San Salvador Atenco como adherente de La Otra Campaña a solidarizarme en la lucha de ellos y al mismo tiempo vender mi mercancÃa, fui detenida y acusada de delitos, acusada de delitos que yo no cometÃ, cosas que sucedieron antes de llegar en ese lugar. Fui detenida, violentamente bajada de la camioneta donde Ãbamos junto con otros dos compañeros. Entonces soy vÃctima del Estado, hasta la fecha ahorita no hay solución, porque todo ¿cuantos amparos se metió, por decir el proceso mÃo? Cuatro amparos, tres amparo fue ignorado, tres incidente igual. Y entonces me ponÃan como ejemplo que yo era la punta de hace lo que me hubiera pasado a mi le hubiera pasado a todos. Yo no entendÃa la situación de lo que me decÃan, los amparos solamente cambiaban de versión, otros decÃan que embosqué y secuestré, otro decÃa que estaba cuidando a los secuestrados, otro decÃa que sabÃa, desgraciadamente desconocÃa totalmente eso.
De ahà gracias a todos ustedes, todo ese proceso que se llevó como mucha gente consciente, como todo los que están aquÃ, de que se habÃa cometido una injusticia tan grande en esos momentos que vivimos ahà en San Salvador Atenco, yo no soy de San Salvador Atenco, pero ahà fui detenida. Se levantaron las voces de cada uno de ustedes, voces de los niños, jóvenes, ancianos, de una u otra forma solidarizaron conmigo, con nosotros que estábamos presos. Tan es asÃ, que AmnistÃa Internacional me consideró presa de conciencia, la única mujer en el México indÃgena, porque no me dejaban salir de donde estaba yo prensa. También ahÃ, cientos de cartas, miles de cartas de diferentes del mundo, que se solidarizaban conmigo para que fuera mi libertad de estas injusticias que vivimos en la ciudad de México, todo el paÃs dirÃa yo. Y entonces la verdad, le agradezco todas estas gentes a nivel nacional, a nivel internacional, que de esa forma se hizo justicia y gracias a eso estoy libre con ustedes. Y le agradezco aquà la señorita que me haya permitido de informarle un poco de esta situación.
Pues yo creo que lo que me sucedió fue un ejemplo que dio el Estado en la forma de como callarnos, de cómo no hablarlos. Pero el ejemplo de los hermanos indÃgenas zapatistas que ha seguido, pues la verdad, yo me siento orgullosa de esos ejemplos, de su autonomÃa, de construir la dignidad. A ellos yo creo que me ha enseñado de ser una persona con mucha dignidad, porque tan es asà que varias personas, como las mismas autoridades a ofrecerme mi libertad y yo les dije que yo no necesitaba de ello, porque tarde o temprano yo iba a salir, iba a demostrar mi inocencia, tan es asÃ, que asà fue porque yo no cometà un delito.
Y la propuesta que yo harÃa en este encuentro, primer encuentro de todo el mundo, es que realmente construyamos otra forma de hacer justicia, que realmente que sirvan para los que nosotros siempre hemos sido excluidos económicamente, socialmente, siempre somos los excluidos de nuestro paÃs, porque no conocemos una escuela de donde voy a encontrar un maestro que me va a enseñar a hablar mi lengua; yo no conozco un hospital donde voy a entrar y me voy a manifestar dónde me duele en mi lengua; yo no conozco ninguna autoridad donde yo voy a entrar y solicitar en mi lengua. Y entonces la necesidad nos obliga para levantar nuestras voces y por eso, por esa razón yo creo fue mi delito.
Y ejemplo, como los compañeros de aquÃ, de zapatistas, que tienen sus municipios autónomos y pues yo creo que construir todos juntos para que no haya ni un solo preso polÃtico en el paÃs y en el mundo entero. Todo lo que ya escuche ayer, de los que estuvieron aquà participando, pues yo creo que coincidimos todos, que no haya presos injustamente en la cárcel, que me llevó a mi un año, seis meses, con cinco dÃas cuando me resuelve un amparo, absuelta, sin culpa de nada; mientras mi familia, que también lo agradezco que solidarizaron conmigo, mientras me quitaron de estar con mi familia, de estar con ellos y toda la gente que me quiere y los quiero mucho.
Y no estamos sólos todo lo que está pasando porque es todo el mundo que sucede esto y espero que este gran encuentro saquemos unos buenos soluciones de cómo se va a hacer la justicia, ya que no somos atendidos, como decÃan ayer, la constitución polÃtica ahà vienen todas las garantÃas individuales que nos otorga el Estado; pero sin en cambio no es asÃ, es otra forma de reprimir, es otra forma de acallarnos. El ejemplo que dieron cuando me subieron en la camioneta pateándome, golpeándome, es como para decirle a los pueblos indÃgenas "se callan o les va a pasar peor que a esta india". Y entonces me siento indÃgena pero con mucho orgullo y con mucha dignidad. Yo creo que sà nos construimos todos juntos en la mano, yo creo que nadie nos va a mover compañeros.
MuchÃsimas gracias, aprovecho el momento de darle las gracias a nivel internacional, a AmnistÃa Internacional y La Sexta Declaración, que siempre se solidarizó con nuestra libertad, a todas aquellas gentes, estudiantes, niños, ancianos de todo el mundo de nuestro paÃs y a nivel internacional. MuchÃsimas gracias y yo sé que ya no les puedo quitar tanto tiempo. Gracias, que estén bien.
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