Ejes Temáticos
La conversión de los sujetos en sospechosos y, por lo tanto, en carentes de derechos, en inclasificados, en posibles combatientes enemigos; la criminalización de la disidencia, de la diferencia, de la diversidad; la anulación de facto de todo derecho o pacto social; el arrasamiento territorial, cultural y comunitario en nombre del progreso (¿de quién?) o del desarrollo; la invasión de la cotidianidad con sistemas de vigilancia y control cada vez más generalizados y sofisticados; son todos mecanismos de una maquinaria implacable, de un enorme Leviatán que busca eliminar cualquier intento de cuestionamiento o resistencia acrecentando su impunidad.
El desaparecido, la terrible figura del que no es, del extraído de la sociedad, del des-sujetizado, hoy se reactiva -si bien nunca dejó de funcionar- abriendo viejas y nuevas heridas. La lucha antiterrorista de hoy es la lucha anticomunista de los años sesenta y setenta del Siglo XX. Los desaparecidos de ayer son los "combatientes enemigos" o los "sospechosos" de hoy y la arrogante impunidad de los crímenes no juzgados y de los genocidas libres alimenta la desesperanza, el miedo y la soledad, y permite el saqueo de la naturaleza y la extenuación de quienes viven de su trabajo, habiendo sido despojados de toda posibilidad de autosubsistencia.
La impunidad se ha convertido en política de Estado a nivel internacional; en el modo capitalista de dirimir los conflictos y las diferencias simplemente desconociéndolos; en el vacío de interlocución creado por los poderosos del mundo, sus instituciones y sus cuerpos de protección (legales e ilegales), con respecto al resto de la sociedad. La impunidad es el escudo de protección de los poderosos para garantizar sus intereses y sus formas de vida. Por esta razón la lucha contra la impunidad tiene que ser radical e integral.
De acuerdo con las dinámicas específicas con las que se despliega la impunidad en las diferentes dimensiones, las discusiones estarán subdivididas en cuatro ejes temáticos que trabajarán por separado en un primer momento, en forma cruzada en un segundo y en plenarias conjuntas al inicio y al final. Estos ejes son:
- Impunidad económica. Comprende todas las acciones económicas que se perpetran impunemente contra los pueblos: apropiación forzada de territorios, daños ocasionados por empresas transnacionales, megaproyectos, desplazamiento por intereses económicos, normas jurídicas protectoras de intereses privados en contra de los intereses del pueblo (OMC, CIADI, Banco Mundial, FMI). Impunidad monetaria y financiera, etc.
- Impunidad militar, policial y represiva. Comprende desde el despojo forzoso de territorios para instalar bases militares hasta la vigilancia cotidiana que irrumpe en la vida privada. La acción de policías, militares, mercenarios, escuadrones de la muerte o cualquier otro cuerpo organizado legal o ilegalmente. La acción de pandillas o secuestradores no controlados. La acción de grupos de control anti-narco; la persecución de luchadores sociales; las desapariciones o asesinatos políticos, etc.
- Impunidad jurídica. Comprende todos los actos de funcionamiento irregular o no ético de las instancias de impartición de justicia. La criminalización de la protesta o la lucha política. Juicios sin asesores, traductores (a lenguas originarias, por ejemplo) o abogados; sin comunicación con la familia o la comunidad. La violación de las leyes en perjuicio de los pueblos; la aprobación de códigos penales atentatorios de los derechos humanos, etc.
- Impunidad cultural. Comprende la discriminación cultural, el racismo, el integracionismo, el uso oligopólico de los medios de comunicación masivos, la condena y persecución de los medios alternativos o comunitarios. La transmisión sistemática y deliberada de medias informaciones o desinformaciones. El adoctrinamiento mediático. El vaciamiento del sentido crítico de la educación, el sesgo y oscurantismo en sus contenidos, etc.
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